Ya ha llegado el 2013. Ya está aquí el nuevo año, en el que
mucho me temo, lo único que va a cambiar con su antecesor, es la última cifra,
que pasa de ser un dos, a ser un tres.
No vamos a ver luces al final de ningún túnel, ni vamos a
ver ningún tipo de brotes verdes.
Ni lo que es mucho más triste y angustioso, no vamos a ver
puestos de trabajo para los seis millones de parados, que seremos a mediados de
año.
Seguiremos con la crisis, los desahucios, los suicidios, los
bancos de alimentos, la prima de riesgo y la madre que pario a la dichosa
primita.
Nunca confié ni me fié de este gobierno de extrema derecha, a
todas luces fascista y dictador, desde el momento en que se proclamo, cual
Cesar de la antigua Roma, como el gobierno de los trabajadores y solucionador
absoluto de todos y cada uno de los problemas de la madre patria.
Es que si nos ponemos a pensarlo más fríamente, resulta
cuando menos irónico, además de insultante, pensar que estos señores,
los creadores de la burbuja inmobiliaria,
los fabricantes de mega bancos
arruinados como es el caso de Bankia,
creación de aeropuertos fantasma o comisiones multimillonarias, a algún miembro de la familia que
ocupa el palacio de la zarzuela.
Como alguien pudo creerse, ni tan siquiera por un segundo,
que con el Currículum Vitae que este
partido político, arrastraba y actualizo en los últimos ocho años en muchas comunidades,
podría alzarse como garante de justicia social, democracia y creador de empleo?
Terminamos 2012 con mentiras y embustes gubernamentales,
engaños masivos y hambre.
Hambre social, hambre
económica y hambre física.
Unos tipos de hambrunas que no se conocían en un país civilizado
y miembro de la UE, desde los finales de las distintas guerras del siglo pasado
y que en tan solo un año, ha llevado a la ciudadanía, a toda, sin importar edad, color, clase social, sexo o ideología,
a ponerse en contra de un gobierno, que ha dejado a los ciudadanos, como si fuésemos
viles cucarachas, dando el apoyo y la economía a los mercados y bancos, que a
la postre, son los principales y únicos protagonistas
de la situación que vive el mundo en la actualidad.
Un gobierno sin patrón ni marineros, obediente y disciplinado
con mandatarios externos, que a fuerza de mantener sus arcas limpias y llenas, su credibilidad interna y su
electorado, no dudan en quebrar las economías y las vidas de los “socios” europeos.
Resulta ridículo pensar que las cosas vayan a mejorar,
cuando se sabe que lo que va a suceder, es justamente lo contrario.
Mas paro, mas hambre, mas desigualdad, mas desahucios, menos
derechos y mas pobreza para la inmensa mayoría y mas y mas riqueza, para unos
pocos privilegiados, que no dudaran en continuar sus actividades delictivas y aprovechar
sus amistades políticas.
Animo, como dijo alguien de quien no recuerdo su nombre, “No
hay mal que cien años dure”. Y yo añado de mi cosecha propia, “Ni ciudadanía que
lo consienta”.
Por delante quedan 364 días para soñar y por supuesto, para luchar.

desgraciadamente yo tampoco creo que este año vaya a mejorar nada, al contrario, creo que aun nos hundiremos un poco mas si es que podemos, y de este gobierno, que decir, mentira tras mentira y asi nos va y lo malo es que desgraciadamente con su puñetera mayoria absoluta, nos lo tenemos que tragar otros 3 añitos si es que Dios no lo remedia, solo nos queda seguir protestando, quejarnos y seguir saliendo a la calle para que se nos siga oyendo.
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