Cuando van a haber comicios, sean estos de la naturaleza que sean, locales, municipales, autonómicos o generales, se presentan un determinado número de partidos políticos, coaliciones, grupos y demás, cada uno con sus ideales, sus programas y rutas a seguir, con las que convencer a los a nuevos votantes o los que han dejado de creer en ellos.
Unos catalogados de derechas, otros de centro y algunos
de izquierdas, que dependiendo del momento contractual que se esté viviendo en
el país o zona que comprendan esos comicios, afretaran de una manera u otra sus
mensajes, con los que poder conseguir más electores y por lo tanto, la victoria
en dichas elecciones.
Pues bien, si estas son las maniobras o rutas que
dichos partidos realizan, con infinidad de promesas y proyectos con los que
convencer a sus potenciales votantes y una vez hayan calado en la población, lo
más legal, limpio, moral y lógico, sería que se cumplieran sus programas y
promesas y no, una vez terminados los diferentes recuentos de los escrutinios,
ponerse a experimentar con pactos y coaliciones con uno o varios de los
contrincantes electorales, para de esta manera cobarde, ruin y rastrera,
conseguir una victoria y un poder que no habrían conseguido por méritos propios. (simplemente les importamos nosotros y nuestros votos en estos momentos puntuales).
Esto simple y llanamente se denomina engañar, mentir
al elector con falsas promesas, falsas creencias y engaños políticos, pues
pactar con cualquier otra formación política que en muchos casos, poco o nada
tienen que ver con lo prometido y que en la mayoría de las veces, dichos pactos
o coaliciones, se realizan con formaciones que buscan radicalmente fines
diferentes.
Pues precisamente por esto mismo, porque yo he dado
mi voto a quien me ha parecido la formación más acorde con mis ideales políticos
y sociales, la que me ha convencido con sus programas y proyectos y con la que
a mi entender, sus promesas son las más lógicas y necesarias, me niego
rotundamente a que mi voto, sea utilizado para dar el poder o la victoria a
partidos que nada tienen que ver con mis ideales.
Me niego a que con mi voto, que nada tiene que ver con otra formación política,
le ayude a obtener precisamente lo que yo no quiero.
Si la única solución lógica y legal para evitar este
tipo de actividades partidistas y atropellos democráticos, que solo ayudan a
ellos y sus intereses, es la de unas nuevas elecciones, pues habrá que ir a
unas nuevas elecciones y que las papeletas decidan.
Pero que con mi voto no jueguen, pues de otra
manera, será la última vez que realice mi derecho a votar y de esta manera no daré,
me robaran ayudas gratuitas a nadie y si esto lo realiza una gran mayoría de
ciudadanos, muy probablemente esto dejaría de suceder.

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