Tal día como
hoy de hace exactamente un año, el 30 de Agosto de 2014, recibí el golpe más
duro y terrible que una persona pueda sentir en su vida.
Hace justamente hoy 365 días que la vida me castigo de manera inexorable y traicionera y me arranco lo que más quería y más necesitaba.
Cuanto
dolor, impotencia y sinsentido en un solo segundo, en un solo instante.
Tras años de
padecimiento y precaria salud, el 30 de Agosto del 2014 mi madre decidió
descansar de una vez por todas, dejar de sufrir y abandonar una vida y una
familia que todavía, a fecha de hoy, no hemos superado el golpe.
Fueron
extremadamente duros sus últimos días, para ella y para mí, aunque sus horas
inmediatamente anteriores a su fallecimiento se lo hiciéramos más sencillo y nos
dejara, se marchara sin sufrimiento, sin dolor, sin agonía.
Esa misma agonía que empecé a sentir yo en el justo momento en que dejo de latir su corazón y sus pulmones dejaron de coger aire, para de una vez por todas, dejar esta vida que no se lo puso nada fácil, que tantas zancadillas la pusieran en sus ochenta y tres años de existencia y pasar página, la última página, esa que cierra el libro y que da por concluido un relato.
Esa misma agonía que empecé a sentir yo en el justo momento en que dejo de latir su corazón y sus pulmones dejaron de coger aire, para de una vez por todas, dejar esta vida que no se lo puso nada fácil, que tantas zancadillas la pusieran en sus ochenta y tres años de existencia y pasar página, la última página, esa que cierra el libro y que da por concluido un relato.
En ese
momento, justo en ese momento, esa misma vida que ella dejaba, a mí me
arrancaba lo más grande que poseía. Me apuñalaba por la espalda y me destrozaba
para el resto de mi vida.
Aun hoy, 365 días después de aquello, siento el mismo dolor, la misma ausencia, el mismo rencor.
Aun hoy, 365 días después de aquello, siento el mismo dolor, la misma ausencia, el mismo rencor.
Toda una
señora, una dama, buena, sencilla, humilde, trabajadora y madre de cuatro
hijos, que con grandísimos sufrimientos, consiguió sacar adelante en una época en
la que las mujeres no lo tenían nada fácil en la sociedad, más aun, siendo
mujeres divorciadas y que sus expectativas laborales pasaban exclusivamente en
limpiar escaleras o lavar y planchar ropa.
Consiguió de
un manera heroica para la época, dar educación, una muy buena educación y
estudios a cuatro hijos. Jamás nos faltó un plato de comida, un juguete, un
abrazo.
Nunca demostró
mucho cariño ni muestras de amor como me hubiese gustado, aunque se
perfectamente que nos amaba por encima de todo y sobre todo.
Hoy hace 365
que se rompió mi corazón, mi alma, mi ilusión por todo y aunque continúo
viviendo, no es vida lo que siento.
Mamá, no
sabes lo mucho que te echo de menos, lo mucho que te añoro y aunque es cierto
que te veo a diario, que te sueño todas las noches, que sepa que estas aquí
junto a mí, tu falta se me hace inhumana.
Es mucho lo
que te quiero. Es mucho lo que te necesito. Es mucho y muy grande el vacío que
dejaste en mi interior.
Allá donde estés
mamá, quiero que sepas que te adoro y te adorare hasta el último de mis días físicos,
porque los otros, los perdí el mismo instante en el que me dejaste.

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