lunes, 23 de junio de 2014
TENGO MIEDO.
Son dos palabras que no he utilizado mucho a lo largo de mi vida, por lo menos que recuerde.
Cierto es, por qué no decirlo, que como ser humano, he sentido temor por muchos motivos, incertidumbre, desasosiego, pero miedo, no recuerdo haberlo pasado nunca.
Nunca hasta ahora.
Es la primera vez que voy a reconocer, por lo menos públicamente, que tengo miedo.
No puedo ni siquiera imaginar, lo que se puede sentir al perder a un ser querido, al más querido, a una madre.
No lo sé y me da pánico saberlo.
No quiero saberlo, no quiero sentirlo. Estar viendo cómo pasan los años y ver como enferma sin poder hacer nada por aliviar sus males, es muy duro, francamente duro. Ver como una mujer que siempre fue fuerte, muy fuerte, luchadora y valiente, se va convirtiendo en un cuerpo sin defensas, sin movimiento, sin salud y a la que todo esto, se le suman esos males, es muy triste.
Una mujer que saco a cuatro hijos adelante, sin marido que la ayudara, en unos tiempos donde la mujer trabajadora no lucia demasiado, a los que les dio una educación digna y a los que nunca les falto la salud, más allá de las propias de los infantes, y a los que jamás les falto un regalo en navidades ni cumpleaños, aunque estos no fuesen los que se pedían ni los de mejor calidad.
Y que ahora se ve obligada a estar postrada en una cama de hospital, enferma y triste, es duro, muy duro.
Tengo miedo a que sufra, a que sienta dolor, a que se rinda, a que de todo por perdido.
Sí, tengo miedo, mucho miedo de perderla para siempre.
No quiero verlo, ni imaginarlo, ni pensar en ello, pero los años no pasan en balde y los cuerpos castigados por el tiempo, la falta de salud y la misma ley de vida, hacen que ese momento, ese duro momento se esté acercando, mucho más rápido de lo que desearía.
Tengo miedo a no saber estar sin ella, vivir sin ella, sin sus palabras, sus enfados, sus besos, sus abrazos, su amor. Sí, tengo miedo.
No sé el tiempo que quedara, puede que meses, ojala que años, no lo sé, pero lo que si tengo claro es que pasar, tiene que pasar, a no ser, que un capricho del destino, quiera cambiar los tempos y el orden.
No estoy solo, lo sé, pero eso no quita que tenga miedo, mucho miedo.
No sé lo que daría por tener una varita mágica y evitar todos estos momentos que estamos viviendo, en especial ella, al verse y sentirse torpe, inútil y dependiente, pensando que de una manera u otra, esta perjudicándonos, molestándonos y nada más lejos de la realidad.
Ella me pario, me crió, me atendió, me educo y me hizo hombre y ahora es el momento de que yo, dentro de mis posibilidades, le devuelva todo ese amor y servicio desinteresado que ella mostró por mí.
Ella está triste, yo tengo miedo.
Por favor mama, no olvides jamás lo muchísimo que te quiero y aunque sé que no te vas a enterar, quiero y necesito decirlo, TENGO MIEDO.
Agradecimientos a todos aquellos que estáis preocupados por la situación, aun sin conocerla. A todos los que preguntáis día si y día también del avance de los acontecimientos. A los que dais ánimos sinceros.expr:href='"http://bitacoras.com/anotaciones/" + data:post.url'><img expr:src='"http://widgets.bitacoras.com/votar/[tipodeboton]/" + data:post.url' alt='votar' title='Votar esta anotación en Bitacoras.com' style='vertical-align:middle;border:0' /></a>
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