Una vez más, el pueblo soberano, vuelve a ser ninguneado e insultado por este gobierno fascista, que con sus actos y manifestaciones, fuera de tono, lugar y sentido.
Hay varios campos que habría que tocar, para
comprender lo que estoy queriendo decir.
Primero, en el plano económico:
Estamos
comprobando, como día a día, este gobierno y sus sub-gobiernos autonómicos,
repiten hasta la saciedad la falta de dinero, para llevar a cabo políticas sociales,
ayudas a la dependencia, educación, desempleo, recortes continuos, etcétera.
Pero resulta, que por suerte o desgracia, fallece un ex
presidente de gobierno, al que después de ser completamente ignorado durante más
de treinta años, es alabado, defendido, ponderado y homenajeado, por todos aquellos,
que le frustraron y expulsaron del mundo político y para más inri, resulta que
de un día para otro, se les ocurre cambiar el nombre del aeropuerto nacional más
importante del estado, (sin previa consulta, ni a partidos políticos, ni a
ciudadanos en general), después del maravilloso y rentable, el de Castellón, por supuesto, al de Barajas, que
ahora ha paso a llamarse, Aeropuerto Internacional Adolfo Suarez.
No es que el cambio de nombre me produzca extrañeza
o me moleste sobremanera, es más, me importa bien poco o nada si se llama aeropuerto
de barajas, de pepinos o de tuerce botas, pero hay que recordar, que antes de
Adolfo Suarez, hubo otros presidentes de gobierno, mucho más democráticos que él,
que al fin y a la postre, fue impuesto, por el heredero de Franco y que fueron desposeídos
de su presidencia por medio de un golpe de estado fascista, como fue el caso de
Don Manuel Azaña y del que a nadie se le ha ocurrido, poner su nombre a ningún aeropuerto
o similar.
Pero como digo, el tema del nombre es lo que menos
me preocupa o importa.
Lo que realmente me produce estupor y asco, es que
para temas de esencial importancia nos intenten convencer de que el estado no
tiene dinero y sin embargo, para el caso del aeropuerto, si se pueda gastar de
las arcas del estado, más de un millón de euros.
Millón y pico de euros, que vamos a pagar todos
los españoles, ya seamos republicanos, peperos o sociatas, porque a este
gobierno, se le ha puesto en la punta del prepucio, tener ese detalle con el
fallecido.
Por cierto, a cuanto han ascendido los gastos de
homenaje, entierro y demás actos “oficiales” que se han llevado a cabo durante
el sepelio?
Porque se le rindieron honores militares?
Y también, porque coño, en un país LAICO, y a-confesional, como reza la constitución, en el edificio que teóricamente representa
a TODOS los ciudadanos y a la máxima defensa de la carta magna, lo primero que
se coloca, es un crucifijo dorado?,(vaya usted a saber de qué material está
construido, porque a mí me da miedo solo pensarlo).
Por otro lado, tenemos la criminalización que por genética,
tiene este gobierno asesino de derechos y libertades, y que tan indiscriminada
y libremente, hacen de todo aquello que les interesa, para salvaguardar su ideología
fascista y sus políticas de destrucción masiva.
Me voy a remitir, como no puede ser de otra
manera, a los últimos acontecimientos acaecidos el pasado día 22 de Marzo, en
las multitudinarias Marchas por la Dignidad,(aproximadamente dos millones de
ciudadanos de todo el territorio nacional), que durante meses se estuvieron
preparando de manera democrática, justa y libre, sin grandes partidos que se
apropiaran de ellas, sin protagonismo excesivo de sindicatos que pudiesen de la
misma forma, apoderarse del trabajo de miles de personas y que en todo momento,
transcurrió de forma completamente festiva, amigable, reivindicativa, serena,
tranquila, civilizada y democrática.
Pero antes de que tal evento llegara a su fin,
pues faltaba más de una hora para que esto ocurriera y de ello, dan buena
cuenta infinidad de vídeos, a alguna mente prodigiosamente imbécil, se le ocurrió
dar la orden a la guardia pretoriana del gobierno, para que comenzara a
disolver la manifestación, utilizando para ello, la extremada fuerza a la que
nos tienen acostumbrados, con infinidad de porrazos, pelotas de goma, que por
cierto, continúan prohibidas por la UE, botes de humo y gases lacrimógenos, etcétera,
lo que dio lugar, a que un grupúsculo de exaltados, comenzaran a “defenderse”
de tal agresión policial, utilizando para ello, lo que estos grupos suelen
hacer siempre, que es destrozando mobiliario urbano, bancos, suelos, paredes, cristales,
quemando contenedores de basura y arrojando todo tipo de artefactos a los
pretorianos.
Que quede cristalinamente claro, que ni justifico,
apruebo o defiendo este tipo de actitudes, eso ante todo que quede claro, pero
tenemos que tener en cuenta, que la ciudadanía está ya muy quemada, muy harta
de abusos, de robos, de escarnios y de golpes de paramilitares al servicio del
gobierno de turno y hasta cierto punto es lógico que ciertos ciudadanos, por no
decir todos, se exalten.
Pero repito que ni apruebo ni justifico tales
actos.
Que en esta ocasión, los que han recibido más
golpes y han salido perdiendo en la batalla campal que se origino fue la policía?
Pues si, es cierto, pero deberíamos de contemplar varios aspectos, para que
esto ocurriese.
Ha quedado demostrado, que el grupo de 35
paramilitares, fueron ABANDONADOS a su suerte por sus mandos, dejándolos a los
pies de los leones, aun sabiendo lo que estaba ocurriendo y prefirieron que la
prensa grabara lo que estaba sucediendo, aprovechando que se encontraban en la manifestación
un grupo de vigilancia para el buen desarrollo del evento, enviado desde Europa
y que se criminalizara a toda una marea de ciudadanos, aprovechando la
infraestructura del momento.
No se sabe, ni supongo que se sabrá nunca, aunque
es la opción por la que yo me inclino, que hubo una orden de muy arriba, de la
innombrable delegada del gobierno o del mismísimo ministro del interior, de
dejar a los paramilitares a sus suerte, buscando, y aunque suene duro, es lo
que pienso, un muerto, para poder justificar la actuación policial.
Están buscando un muerto y tal y como están haciendo
las cosas, mucho me temo que al final van a conseguirlo.
No sé de qué lado será al que le toque la china,
aunque si hacemos una pequeña regla de tres y un pequeño, muy pequeño esfuerzo
de memoria, en todas, absolutamente todas las manifestaciones, en las que hay
altercados, las víctimas son los ciudadanos y los verdugos los paramilitares.
Recordemos, recordemos…
En esta ocasión y gracias a las mentes prodigiosas
de los políticos del PP y de los mandos policiales, se ha dado la vuelta a la
tortilla y los agredidos han sido los uniformados.
Pero obviamente algo raro hay cuando estos mismos maestros del golpe con la
porra, protestan y se manifiestan, pidiendo dimisiones al más alto nivel.
Cuando el río suena, agua lleva, seguro.
Mucho les toco el orgullo y les dolió, que con la
infinidad de medios que llevaron a cabo para evitar que las marchas fuesen un
completo éxito, como así fueron, no consiguieran alcanzar los objetivos
buscados y se convirtieran en una de las más multitudinarias, con ciudadanos de
todas las edades, clases sociales y lugares de nacimiento, que gamas viviese
este país.
A esto hay que sumarle las mentiras y falsedades
de todo tipo que han querido imponer, aprovechándose de televisiones vendidas
al poder, creadores y difusores del fascismo más repugnante, creyendo que los
ciudadanos somos gilipollas y no sabemos hacer la o con un canuto.
Hacer creer al mundo entero que en las marchas habían
decomisado diferentes armas de matar, como la muleta con estilete en su punta,
el taco de madera con tornillo atravesado o los rodamientos de acero con un
tirachinas, para demostrar que los asistentes a las marchas éramos poco menos
que asesinos, es de una bajeza moral, profesional y política, que no tiene parangón.
Eso sí, sus propias mentiras se han revelado contra
ellos.
Ahora les toca justificarse. Si quieren claro.
A todo esto, si le sumamos la iniciativa que la
reina del despropósito y la vileza, “La Cifuentes” quiere llevar a cabo,
sancionando a los organizadores de las marchas, con 600.000 euros, por
altercados, disturbios y demás invenciones, me veo en la obligación de decirla
que otra vez mas, señora Cifuentes, vuelve a ser usted una estúpida engreída y
paranoica.
Le recuerdo a esta señora, a sus jefes, al jefe de
sus jefes y a los que se quieran dar por aludidos, que:
Las marchas no las organizo una persona, ni dos ni
tres.
LAS MARCHAS LAS ORGANIZAMOS UN MILLON Y MEDIO DE CIUDADANOS, QUE ESTAMOS HASTA LOS COJONES DE USTEDES
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