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miércoles, 13 de junio de 2012

LO BUENO DE LAS REDES SOCIALES, CUANDO SE UTILIZAN ADECUADAMENTE.



Todos hablamos de las redes sociales, Facebook, Google+, Linkedin, Twitter etc.  A veces lo hacemos bien y en otras ocasiones, no tan bien.
Y es normal, pues como en todas las cosas que nos rodean a diario, tienen su lado positivo y su lado negativo.
Yo en este caso voy a hablar en sentido positivo y obviamente, voy a explicar los motivos por lo que lo hago, aun que no esté al cien por cien de acuerdo con ellas, pero para hablar mal, ya habrá otra ocasión y escribiré otro artículo.
No hace demasiado tiempo que  me uní a ellas, apenas dos años.
 En un principio, me abrí una cuenta en Facebook, más que nada, por curiosear y experimentar todo lo que se rumoreaba sobre ellas.
Poco a poco comencé a aprender a manejarme con mayor desenvoltura y ya subía fotos, hacia mis comentarios y hacia crecer mi perfil.
Una vez conocido su funcionamiento, me dije a mi mismo: Porque no comenzar a buscar a personas de antaño?
En mi adolescencia y algo mas, tuve la grandísima fortuna de pertenecer, durante once años de mi vida, once, a una  asociación juvenil, que se llamaba (y se sigue llamando en la actualidad), Cruz Roja de la Juventud.
Fueron sin  ningún género de duda, los años más felices de mi juventud e incluso de mi existencia.
Fue donde hice mis mayores amistades, mis primeros amores, mis primeras salidas, los primeros grupos de amigos, la cuadrilla de los fines de semana…. Eso en el plano personal, porque en lo profesional, (me atrevo a denominarlo así), fue cuando más útil y feliz me sentí.
Trabajar de voluntario en esta asociación, es una de las sensaciones  más grandiosas y maravillosas que una persona puede disfrutar en su vida.
El trabajo con niños enfermos, muy enfermos algunos, con ancianos, con disminuidos de todos los niveles, tanto físicos, como psíquicos, servicio de futbol, circuito del Jarama etcétera, etcétera.
Ver a esos niños, como sonreían y disfrutaban durante varias horas de un Sábado por la mañana, como te daban las gracias con sus miradas y sus abrazos, como deseaban ansiosos que llegase ese momento.
Convivir con esos abuelos y abuelas, “encerrados” en antiguos asilos oscuros, solos, tristes, abandonados, moribundos en vida en algunas ocasiones, y que de repente, vieran aparecer a cinco o seis jovenzuelos, con una simple guitarra, acercarse a ellos, preguntarles como estaban, que si te habían echado de menos, que si querían cantar, bailar…. Y verles como les regresa la alegría y la ilusión, aun que solo fuese por unas horas. Eso no tiene, ni nombre ni precio.
Ni corto ni perezoso, me atreví a crear una página, para reencontrarme con aquellos compañeros de adolescencia, que tantísimas hora pasamos juntos, haciendo labor social como de entretenimiento personal.
Hubo suerte. Muy rápidamente comenzaron a aparecer personas y a agregarse.
Gracias a esta página, muchos de nosotros, hemos vuelto a revivir aquellos años.
Pero por otro lado, también estaba mi niñez.
Y buscando, buscando en la red social, me encontré con una página muy especial, la del colegio donde tanto yo como mis hermanos estudiamos de pequeños. Y además, intentaba reunir a antiguos alumnos del centro.
Colegio Nacional Mixto Fernando el Católico, en la calle del mismo nombre, en pleno barrio de Argüelles, de Madrid.
Colegio Nacional “mixto”, en los años setenta.
Pues nada, pensé. Manos a la obra y a ver si hay suerte, y consigo encontrar a alguno de los antiguos compañeros de clase.
Con la ayuda de mi hermana, comenzamos a buscar.
Empezaron a aparecer, muy lentamente, pero aparecían.
Yo siempre recordé los nombres y apellidos de mis compañeros, no sé por qué, pero así es y no me fue demasiado complicado buscarlos.
Una vez encuentras uno y comparte la idea, se va creando una cadena de búsqueda que tarde o temprano, da sus frutos.
Por desgracia, no nos hemos reencontrado todos, natural, pues obviamente, los años pasan y la vida cambia rotundamente para todos, y cada uno sigue un camino diferente y a veces, imposible de localizar.
Pero si es cierto que nos reencontramos un buen numero de nosotros y nos atrevimos a dar el paso de vernos, pasados veinte tantos años.
Francamente, apasionante.
Regresar con canas, kilos de más y arrugas a recordar tiempos tan lejanos, profesores, anécdotas y vivencias, delante de unas cañas de cerveza, es algo, francamente muy bonito, agradable y apetecible.
Pero en la página en cuestión, naturalmente, no solo estábamos los compañeros de la misma quinta, si no que la componen, como no puede ser de otra manera, cursos muy anteriores y también posteriores.
Pero lo que si había en común, y es el fondo de este articulo, en muchas de las generaciones, fue una persona en concreto.
Una persona que nos marco a todos y cada uno de los estudiantes. Día a día, semana a semana, mes ames y año a año.
Esta persona, concretamente, fue nuestro querido y respetadísimo conserje, Don Mariano.
Digo “Don” Mariano, porque a pesar de que era nuestro conserje, si que se merecía el Don por los cuatro costados.
Hay muchas personas a las que se les antepone el calificativo y francamente no son merecedoras de él, en absoluto.
Don Mariano, si.
Querido y respetado por la dirección, profesorado, padres, madres y alumnos, dedico toda su vida al colegio y a sus alumnos.
Tan bien se hablaba de él y tan buen recuerdo teníamos todos de su persona, que un buen día se me ocurrió una idea y la plantee en la pagina del Facebook.
Y por eso al principio comente, que las redes sociales tienen mucho de bueno.
La idea no fue otra, que tras el centenario del colegio y a modo de homenaje y recuerdo a él,  la colocación de una placa conmemorativa en el centro de estudios.
Pues nada, planteo la idea pidiendo firmas, a todos los que compartiesen o estuviesen de acuerdo con dicho fin.
Pinchando en “Me Gusta”, seria la firma de cada uno.
Mi mayor ambición en este empeño, era llegar a las cien firmas y una vez conseguidas, entregárselas a la dirección del centro, para que se estudiase la idea.
Hoy puedo decir y agradecer a todos, que el número de firmas haya superado la centena, lo que significa, que hemos superado el reto, sea un logro conseguido y que espero, se pueda llevar a buen puerto.
Este es un pequeño ejemplo de cómo las redes sociales, sabiendo hacer buen uso de ellas, dan más alegrías que disgustos.

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